El poder blando o “Soft Power” es un término propuesto por el profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Harvard Joseph Nye, inserto en su libro “Bound to lead” publicado en 1990; este vocablo se refiere a la fuerza de persuasión de un país sobre otro. De acuerdo con el profesor Nye, hay tres formas en que un gobierno consigue que los demás hagan lo que uno quiere; la primera es utilizar la fuerza en su máxima expresión, la segunda implica utilizar el dinero y la tercera es a través de la capacidad de persuadir.

En este sentido, la pregunta que surge es ¿como se puede emplear la sugestión o convencimiento? Es decir, ¿como se usa? un ejemplo de la utilización de este poder, podría referir al grupo extremista ISIS denominado Estado Islámico, el cual ha utilizado este poder como herramienta para poder conseguir que algunas personas, en este caso terroristas hagan lo que ISIS quiera, sin incurrir a la represión o al dinero; de ahí  la estrategia de proliferación de videos  grotescos donde se muestran decapitaciones por parte de ISIS, los cuales buscaban llamar la atención de aquellas personas que se sienten atraído por eso, con lo cual se fortalecían la táctica de reclutar extremistas.

Ante este hecho, podemos comentar que la prepotencia o amenazas de las que actualmente estamos acostumbrados por algunos países, generan una opinión negativa sobre ellos, afectando su imagen como país, dado que la violencia produce una reacción de repulsión; entonces ¿como poder emitir una imagen positiva respecto de un país? Que genere empatía, en donde se atraiga e influya a las sociedades de otros países

En este sentido, Michael Ignatieff comenta que el poder y la influencia se generan a través de tres vectores; la autoridad moral (conducta), la capacidad militar (fuerza), así como la actitud y aptitud para asistir a otros. Bajo ese contexto, la noción del poder blando de cualquier país influye en las relaciones internacionales.

En ese orden, el poder suave es una estrategia de política exterior para atraer e influir en las sociedades de otros países; este es un proceso de larga duración, el cual implica una buena combinación de medios de comunicación como son la diplomacia pública, una promoción cultural actual y vigorosa (diplomacia cultural), asociar el desarrollo empresarial y turístico a la modernidad (marca país) así como la implementación de una sólida cooperación internacional

Bajo este argumento, ¿cuál sería entonces, la agenda de México en cuanto a la construcción de un poder suave? Es decir, como enfrentar una imagen negativa relacionado con asesinatos, tráfico de drogas y violencia asociada a carteles. Reitero, ¿como poder ejercer una influencia positiva de nuestro país?, cuando el influjo se basa en el prestigio y la credibilidad como base para promover la imagen de un país.

En este contexto, los valores culturales sociales y artísticos, son admirables y dignos de emular; por lo cual es menester la promoción de una cultura a la que otros aspiren; no obstante, imaginar la construcción de un poder suave basado únicamente en la cultura de los aztecas o los mayas, en nuestra gastronomía, la belleza de nuestras playas así como la arquitectura colonial y el folklor entre otros; implica, estancarnos únicamente en el pasado, sin poder ofrecer la imagen de un país moderno.

En otro orden, la agencia de comunicación portland acaba de publicar “The soft Power 30” el cual es un índice que describe cuáles son las 30 naciones con más poder suave en el mundo, este indicador  se crea a partir de evaluar a los países en seis categorías, cultura, gobierno, educación, la colaboración internacional, la infraestructura digital que permite la interconectividad dentro y fuera del país, así como el atractivo del modelo económico, interpretándolo como las facilidades para hacer negocios incluyendo la capacidad de innovación. Cabe mencionar que México ocupa el número 29 de este indicador, siendo Reino Unido el número uno.

Ante esta coyuntura, México debe apostar en la construcción de una imagen de país moderno, donde la muestra de solidaridad se plasme en  el trato hacia los migrantes que pasan por nuestro territorio, mejorar la imagen país a través de instituciones sólidas y acciones sistemáticas para desmantelar la corrupción, donde la modernidad no represente un discurso sino una práctica; urge tener una ventanilla rápida para la creación de empresas, conectividad digital  en todo el territorio nacional, así como mejorar las vías de comunicación, generar  Zonas económicas Especiales para clusters de tecnología , donde la innovación en energías limpias sea la marca país. Sin embargo, estimado lector coincidirá que mucho de estas acciones depende del gobierno, el cual por cierto nosotros podemos elegir; por lo cual, debemos de creer que la verdadera fuerza de México está en su gente, por lo anterior, es menester unirnos en pro de un proyecto país, por nuestro bienestar y por el futuro de las próximas generaciones.

Para concluir, valdría citar a Laocio: “Quienes deseen alcanzar la unidad, deben practicar la virtud sin hacer distinciones. Deben disolver todas las ideas de dualidad: bueno y malo, hermoso y feo, alto y bajo, serán obligados a abandonar cualquier desviación mental nacida de creencias culturales o religiosas”.

Muchas Gracias.
@ErickCelso